Inicia sesión para continuar
A primera vista, Mauricio recuerda a un destino caribeño. Situada a unos 1.200 kilómetros de la costa este de África, la isla está rodeada por 330 kilómetros de playas de arena blanca y aguas cristalinas, donde no es raro ver delfines mar adentro. Las costas sur, oeste y este destacan por sus excelentes playas, como Belle Mare, una de las más largas de la isla, junto a una laguna protegida por coral. En el norte, las bahías poco profundas de Balaclava y Calodyne son ideales para practicar snorkel y kitesurf.
Más allá de las playas, Mauricio ofrece una gran riqueza natural. El interior montañoso y boscoso, que alcanza los 800 metros de altura, alberga fauna poco común, como geckos y aves tropicales, en parques nacionales como Porte Lafayette. Además, la isla está rodeada por uno de los mayores arrecifes de barrera continuos del mundo, lo que convierte el buceo en una experiencia comparable a la de las Maldivas.
A lo largo de los siglos, Mauricio ha absorbido una mezcla de culturas. La cocina criolla refleja la influencia de Madagascar, y Grand Baie destaca como el centro gastronómico de la isla. Mahebourg muestra una marcada influencia europea, mientras que la herencia francesa se aprecia en elegantes châteaux como el Château de Labourdonnais, en el norte de la isla.